Una noche...
Fría.
Silenciosa.
Sin estres.
Buena compañía.
Buen libro aquí al ladito, pidiendo ser terminado.
Un plato de cereal (mi favorito).
Un delicioso jugo de china (naranja).
Servidos por mi esposo.
Mientras escribo este post.
El lado masculino relajado entre sus lecturas pendientes.
¿Qué mejor?